Abel Amutxategi

Autor de 'Su muerte, gracias' (humor à la Terry Pratchett), ' La tienda del señor Li' (road movie surrealista) y 'Berbontzi' (literatura infantil en euskera). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

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¿Has oído hablar alguna vez sobre el llamado Síndrome del Impostor? ¿No?

Pues lee con atención las siguientes líneas, porque puede que lo hayas sufrido alguna vez sin saberlo.

Cuando uno sufre el síndrome del impostor, cree que todos sus éxitos han sido provocados por la suerte y teme ser desenmascarado de un momento a otro. Tiene miedo que la gente se dé cuenta de que es un impostor que realmente no sabe escribir, o cantar, o actuar, o… lo que sea.

Las primeras en reconocer este síndrome fueron las psicólogas clínicas Pauline Clance y Suzanne Imes allá por 1978, y muchos personajes famosos han reconocido padecerlo. Entre ellos gente de la talla de Meryl Streep, lo que es bastante lógico como veremos al final de esta entrada.

¿Te sientes reconocido?

Sinceramente, espero que no. Pero, por si acaso es así, hoy quiero compartir contigo 8 formas de vencer este temido síndrome y un breve apunte que tal vez te haga esbozar una sonrisa.

1. Conserva las críticas positivas

En vez de darle vueltas a lo que tú piensas de ti mismo, ¿por qué no repasas un poco lo que los demás han dicho sobre ti? Cuando alguien te hace una crítica positiva no lo hace porque nadie le haya puesto una pistola en la cabeza, sino porque hay algo en tu trabajo que le llena. Repasa esas críticas positivas en tus momentos más bajos y reconoce todo lo que hay de cierto en ellas.

2. Reconoce tu papel en todo lo que has conseguido

Por mucho que la suerte pueda tener un importante papel en nuestra vida, nada se consigue sin esfuerzo. Así que harías bien en echar la vista atrás y revisar todo el trabajo que has hecho para llegar al lugar en el que estás ahora mismo. ¿Estás seguro de que estarías en el mismo sitio de haber tomado otras decisiones? Reconoce el papel que tienes en tu éxito.

3. Deja de compararte con los demás

¿Qué es lo que quieres conseguir realmente? Detente unos segundos y piensa sobre ello antes de continuar.

¿Ya está? Estoy seguro de que no has respondido que deseas ser Stephen King o Terry Pratchett. Habrás pensado en que quieres publicar la novela en la que estás trabajando. O en qué quieres hacerte una carrera en el mundo de la literatura. O incluso en que quieres vivir de ello, sin tener que compaginarlo con ningún otro trabajo.

Entonces, si tu sueño no es convertirte en nadie que no seas tú, ¿por qué sigues comparándote con otros autores?

Cada uno de nosotros sigue un camino diferente. Un camino que nace de un punto diferente y que atraviesa por unas circunstancias únicas. No te compares con nadie más… y aplícate el consejo número cuatro.

el síndrome del impostor en la literatura

4. Pon el foco en tu trabajo

¿Qué piensas cuando escribes un mal relato? ¿Piensas que eres un escritor fracasado? ¿Que eres un fraude? ¿Que nunca llegarás a nada?

Voy a sugerirte un pequeño cambio: ¿por qué no piensas, simplemente, que has escrito un mal relato?

Si piensas lo segundo, seguirás trabajando. Pero si piensas lo primero hay muchas posibilidades de que termines por abandonarlo todo.

5. Nadie que merezca la pena sabe lo que hace

Las únicas personas que saben lo que están haciendo son los que recorren una y otra vez el mismo camino. Si decides abrir nuevas sendas, entiende que lo normal es que te pierdas de vez en cuando. No serás el único en hacerlo.

6. Equivocarte no te convierte en un impostor

Voy a dejaros con una frase de Michael Jordan:

“He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el partido y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y es por eso que tengo éxito”

¿Diríais que Michael Jordan fue un impostor? ¿Que no sabía jugar a baloncesto y que todo lo que consiguió fue una mera cuestión de suerte?

Es necesario cometer muchos errores para llegar a la excelencia. Si tienes miedo de cometer errores, nunca llegarás a conocer tus límites.

7. Exponte tal y como eres

Mucha veces creemos que tenemos que ser otra persona para triunfar. Necesitamos ser más listos, más guapos, más simpáticos… por eso a veces conviene obligarse a uno mismo a mostrarse tal y como es. Eso fue lo que me impulsó a mostrarme tal y como soy en la entrada ‘Vence a tus dragones‘. Y, a tenor que los comentarios que recibí por vuestra parte, os recomiendo que no tengáis ,miedo de hacer algo parecido llegado el momento. Los demás siempre son mucho más benevolentes con nosotros que lo que somos nosotros mismos.

8. Actúa como si no te sintieras un impostor

Allá por el año 2009, Stephanie L. Stolz dirigió en la Universidad de Missouri un interesante estudio acerca del efecto que tenían los refuerzos tanto positivos como negativos en el desempeño de tareas cotidianas. Gracias a ese estudio descubrió algo que mucha gente ya sospechaba: la confianza que uno tiene en sí mismo afecta de un modo brutal en la ejecución de esas acciones.

Pero lo curioso es que ese mismo efecto se produce también como uno simula tener confianza en sí mismo. Así que, si alguna vez te sientes un impostor, ya sabes qué hacer: finge que no lo eres hasta que te llenes de confianza.

Y, sobre todo, recuerda siempre que…

Los verdaderos impostores no sufren el síndrome del impostor

Hay un efecto opuesto a este síndrome del impostor. Se llama el efecto Dunning-Kruger, y las personas que lo padecen son incapaces de reconocer su propia incompetencia. Son personas que saben tan poco de un arte, que ni siquiera tienen el conocimiento necesario como para darse cuenta de lo mal que lo hacen.

Las personas que sufren el síndrome del impostor, en cambio, suelen ser perfeccionistas. Lo normal es que dediquen mucho tiempo al aprendizaje y que se esfuercen por mejorar.

Así que, si sufres del síndrome del impostor, eso puede significar que estás haciendo un buen trabajo y que vas por el buen camino.

Lo importante es que nunca te detengas.

Hasta ahora tenemos 18 Comentarios.

  1. Rosario dice:

    Muchas gracias por publicar esta entrada

  2. Luciana dice:

    Hacía rato que no entraba por acá y de repente me encuentro con esto que es una especie de cachetada para que continúe de una maldita vez y termine mi libro.
    Gracias Abel!

  3. El síndrome del impostor puede ser un látigo para alcanzar tus metas si lo gestionas bien, o un lastre que te arrastre al fondo del abismo si dejas que condicione tus decisiones.

    Muchas gracias por compartir esta entrada tan interesante que deberíamos tener pegada en la pared, al lado del ordenador, para no olvidarnos de confiar de vez en cuando en que alguna maldita cosa estaremos haciendo bien si seguimos intentándolo. Para hacernos, en definitiva, un poco más amigos de nuestros dragones. Yo también odio profundamente hablar en público y ser el centro de atención en multitudes (me pongo rojo, sudo y muchas veces no sé qué decir) y es muy frustrante no poder transmitir tu verdadera esencia por dejar que los nervios te coman demasiado el terreno.

    ¡Mucho ánimo y mucha suerte en todo!

  4. Cuantas veces he sentido que llevaba horas o días en un relato que sólo era basura. Sé que se puede sentir este sídrome incluso teniendo ya varios libros en el mundo, pero para aquellos que nos afanamos por salir del anonimato puede llegar a ser una losa.

    Me quedo con tu último punto:
    Los verdaderos impostores no sufren el síndrome del impostor.
    Fuerza y valor!

    • Ojo: que a menudo lo que estamos escribiendo es una basura, eso es así. Si sigues el blog desde hace tiempo, me habrás leído mencionar más de una vez esa cita en la que Hemingway dice que “el primer borrador de cualquier cosa es una basura”. Luego uno va puliendo esa basura… y termina convirtiéndola en algo digno de ser leído 😉
      ¡Duro con el trabajo, Mar!
      Abrazo.

  5. Háskoz dice:

    Me lo leí ayer y tengo que admitir que sufro del síndrome del impostor. Y no sé el porqué. Llevo toda la vida publicando mis cosillas en foros y plataformas literarias, con muy buenos comentarios por parte de la gente, y creo que es eso lo que me influye. Tanto es así que cuando estoy con un nuevo escrito suelo pensar que no voy a llegar al nivel de mis otros relatos. En fin, he aprendido a vivir con eso y ya utilizaba algunos de los trucos que nos das, como el de leer los comentarios y asumir que sí fui yo quien escribió esas maravillas (modestia a parte xD)

    Un muy buen artículo que pondré en práctica desde ya.

    ¡Un saludaco y nos leemoos!

    PD: Comparto en redes, si no te importa 😉

    • También te diré que creo que los buenos comentarios hay que cogerlos muchas veces con pinzas, igual que los malos. Creo que deberíamos analizar en detalle las reseñas que nos hacen nuestros lectores para descubrir qué hay de cierto en ellas. Ni creernos todo lo malo… ni creernos todo lo bueno, claro.
      Un millón de gracias por difundir la entrada, Háskoz.
      ¡Abrazo!

  6. Silvia dice:

    Sé que esto probablemente suene loco. Demonios, sé que es loco, pero amo tu blog.
    He tenido muchas dificultades para continuar mis historias, desde la pereza a la falta de confianza en mí misma, pero creo que ahora me doy cuenta que no soy la única ni la primera. Soy humana, cometo errores, y eso está bien. No tengo que ser perfecta.
    Gracias.

    • La perfección, si es que existe, estriba en sacar partido de tus propias imperfecciones, que son las que te hacen única (parece que me haya poseído el espíritu de Pablo Coelho, pero se me pasará pronto; lo prometo).
      Abrazo fuerte, Silvia, y gracias por tus amables palabras 🙂

  7. Alvaro AM dice:

    Hola Abel,

    ¡Este es de mis posts preferidos! Mis puntos preferidos son el #4 (diferenciar entre haber escrito algo mal y ser un mal escritor) y el #5 (en algún momento todos somos novatos, y el camino para ser un buen escritor pasa por ser un mal escritor).

    Un libro que trata estos temas y que me gusta bastante es “El camino del artista”, de Julia Cameron. Creo que es perfecto para todos los que tengan el síndrome del impostor. No sé si ya lo has comentado en el blog, pero si no te lo has leído lo recomendaría 🙂

    ¿Me recomiendas algún libro de Neil Gaiman?

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