Cómo Hamilton puede hacerte mejor escritor

Abel Amutxategi
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¿Un musical en el que se habla sobre política y economía a ritmo de rap? Muchos podrían pensar que estoy hablando de un proyecto imposible, pero lo cierto es que Hamilton lleva años siendo todo un fenómeno musical de Broadway.  

Hamilton ha cosechado once premios Tony, un Grammy a mejor musical, un Pulitzer a mejor drama, siete premios Drama Desk… y su llegada a Disney+ no ha hecho más que extender su fama aún más por la ciberesfera al hacerlo accesible a cualquier suscriptor de esta plataforma.  

Pero vamos por partes: ¿qué demonios es Hamilton

Es un musical creado por Lin-Manuel-Miranda que habla de la vida de Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos de América menos conocidos por el público en general. 

Y también es una obra de la que nosotros podemos aprender mucho como escritores.  

Pero para eso, como siempre, voy a tener que destriparte buena parte de su argumento.  

Si eres uno de esos estómagos sensibles que no soportan los spoilers, nos leemos cuando hayas visto este musical. Y si no, vamos allá con esta entrada llamada… 

Presenta el tema y el conflicto principal en la primera escena 

La primera escena nos presenta directamente a Alexander Hamilton y a Aaron Burr. La relación entre estos dos personajes será la que dibuje uno de los temas principales de la obra: la importancia del legado que uno deja. 

¿Y cómo puede alguien hacer crecer el legado que ha recibido de su familia? De dos formas: o bien puede luchar de forma activa por conseguir todo lo que desea, o puede quedarse en un segundo plano hasta que aparezca la oportunidad adecuada. 

Alexander Hamilton, sin duda, representa lo primero: no solo es inteligente, sino que también tiene unas ansias de poder que no parecen tener fin. Es consciente de lo mucho que vale y está dispuesto a exigirle a su destino todo lo que cree merecer. 

Aaron Burr es todo lo contrario. Su filosofía se resume en su frase «habla menos, sonríe más»… y sobre todo no tomes partido por nadie hasta que no estés seguro de que saldrá vencedor.  

Esa diferencia en su modo de actuar tendrá un papel importantísimo en el clímax final de la obra.  

Por eso es vital que nos la enseñen en la primera escena. Porque el comienzo de una buena historia debe, no solo establecer el tema, que en este caso girará en torno al legado que deja una persona, sino que también anticipar el conflicto principal

Los tres usos del cuchillo 

El dramaturgo David Mamet habla muchas veces del modo en el que el arco de una historia puede resumirse en un objeto o un motivo que aparece tres veces, con tres significados dramáticos diferentes. 

En el caso de Hamilton, este motivo son los duelos.  

En el primer duelo un amigo muy cercano de Alexander Hamilton defenderá el honor de George Washington, en el segundo fallecerá su hijo y en el tercero hará lo propio él mismo.  

No es ningún spoiler, porque nos lo dicen al principio de la obra.  

La actitud de Alexander Hamilton ante cada uno de estos duelos irá marcando la evolución de su personaje. Será parte activa en el primero al ser el padrino de su amigo, intentará ayudar a su hijo a no derramar sangre en el segundo… y digamos que se limitará a preocuparse por su honor y su legado en el tercero. 

Ya que tus personajes van a evolucionar a lo largo de tu novela, no es mala idea enfrentarlos a un motivo que se mantenga constante para que el lector pueda ver esa evolución de un modo más claro. 

Diferencia a los personajes por su modo de hablar 

Esto es algo que siempre se menciona al hablar sobre cómo escribir diálogos: cada personaje debe hablar de un modo diferente.  

Un buen modo de saber si lo has logrado es leer el diálogo saltándote las acotaciones, pero en este musical han tenido una idea que me parece sencillamente genial: además de asociar un motivo musical a cada personaje, que es lo habitual en este tipo de producciones, le han asociado también una forma de cantar.  

Los personajes que tienen una naturaleza más pausada cantan de un modo más melódico, por ejemplo, mientras que los más impulsivos lo hacen de forma más enérgica. Los revolucionarios rapean en su mayor parte, mientras que el rey de Inglaterra hace guiños al pop de los Beatles. Y así va sucediendo con todos los personajes de la obra.

Así que quédate con la copla, ya que hablamos de música, y acuérdate de hacer siempre que tus personajes hablen diferente. 

Anticípale al lector lo que va a suceder 

¿Quieres que te lean… o quieres que te relean? 

Recuerda que un lector lee para saber cómo termina una historia, pero relee para disfrutar del modo en el que esta está contada. 

Para que te lean, bastará con que abras continuas preguntas que obliguen al lector a pasar de página. Pero para que te relean deberás hacer algo más: además de cuidar el estilo como si fuera lo más importante, deberás sembrar la historia de presagios y guiños que le anticipen al lector lo que va a suceder más adelante. 

Esto es algo que se hace constantemente a lo largo de todo el musical Hamilton.  

Mi guiño preferido tal vez sea la melodía de piano que la esposa de Hamilton le enseña a su hijo. ¿Recuerdas que te he contado que fallecía en un duelo? Pues bien: la melodía es una mínima variación de la que se usa para explicar las diez reglas de los duelos en un punto anterior del musical. 

Este tipo de guiños son los que hacen que el desenlace se vea inevitable una vez que llegamos a él.  

El secreto está en el tono 

Con el paso de los años, me voy dando cuenta de que me interesa más el modo en el que se cuentan las historias que lo que sucede en ellas.  

Y hay que tener cuidado con eso. Porque muchas veces nos obsesionamos con la estructura de un texto, con las idas y venidas de su trama, cuando lo que de verdad cautivará o no a nuestros lectores será el tono que usemos para contarla.  

En este caso, el mayor acierto de Hamilton es precisamente ese tono que convierte los debates sobre economía en una pelea de gallos entre raperos. 

Así que piensa que, si la historia que quieres contar no termina de encajar, bien podría ser porque aún no has dado con el tono adecuado.  

Elige tus palabras con cuidado 

Un novelista debe ser consciente de que todas y cada una de las palabras que escriba tendrán un efecto en el lector.  

En una novela le sacaríamos jugo a esto a través del uso de campos semánticos que vayan aventando sobre el texto unas connotaciones muy concretas, pero… ¿cómo lo hacen en Hamilton

Muy curioso: lo hacen a través de la polisemia.  

Y el ejemplo más claro de esto lo tenemos en la canción My Shot. En ella, Alexander Hamilton repite una y otra vez que no va a malgastar sus oportunidades. Literalmente, dice que I am not throwin’ away my shot.  

Shot significa oportunidad en este contexto… pero también tiene otros dos significados: chupito y disparo.  

Lo de los chupitos está bien claro. Hamilton canta la canción mientras habla en un bar en el que las copas van y vienen al ritmo de la música.  

¿Pero el disparo? 

Eso es lo mejor de todo porque Hamilton morirá tras decidir malgastar su disparo en un duelo. El autor nos está anticipando una vez más lo que va a suceder, ya desde el comienzo de la obra. 

Y las piezas, claro, encajarán de un modo mucho más perfecto que si se hubiera usado la palabra opportunity. Cuando las circunstancias personales del protagonista cambien y su evolución haya terminado, ya no tendrá miedo de malgastar ningún disparo.

Recuerda que toda palabra cuenta. 

Describe a los personajes desde el contraste 

Hace tiempo te hablé en una entrada de lo útil que es describir a los personajes desde el contraste. Pues bien: esta es otra de las técnicas que usa el libreto de Hamilton de un modo magistral.  

Si la relación entre Hamilton y Burr se nos hace tan interesante es porque estos dos personajes son iguales al 90%.  

Ambos son unos huérfanos que han tratado de labrarse un futuro a base de esfuerzo y, sobre todo, inteligencia. Ambos se meten en política, ambos encuentran pareja y conocen la paternidad casi al mismo tiempo…  

Lo único que los separa es esa diferencia de la que ya hemos hablado: mientras que Hamilton es un personaje activo (tal vez incluso demasiado activo en algunos momentos), Burr es un personaje que prefiere ser cauteloso y esperar a que llegue su momento antes de actuar.  

Así, estos dos personajes se nos muestran como las dos caras de una misma moneda. Y eso subraya el tema central de la novela de un modo bestial. Evita que el espectador mire hacia otro lado y le hace dirigir la mirada hacia lo que es más importante. 

Hay otros contrastes sobre los que también habría mucho que hablar (los contrastes Hamilton/Angelica o Hamilton/Washington, por ejemplo) pero tampoco te quiero destripar toda la obra.  

Simplemente quiero animarte a que la veas, disfrutes de ella, y luego emplees todo lo aprendido con sabiduría.

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2 comentarios en “Cómo Hamilton puede hacerte mejor escritor”

  1. Gracias diales saludos desde ConcónAbel, muy claro, preciso y, ejemplificador con Hamilton. Los seis temas son por sí, por separado y en conjunto, muy importantes ei nteresantes. Gracias.
    Cordiales saludos desde Concón(Chile).

    Responder
  2. Muy interesante e ilustrativo como ejemplificas a Hamilton. Los tips sobre el arte de escribir una novela quedan grabados en la mente. Creo que elegiste un tema donde hay talento y tu mismo eres un vivo ejemplo. Se necesita ser muy preciso y experimentado para escribir algo así. Gracias por tu aportación. ¿En cuánto al café en dónde lo quieres?

    Un cariñoso saludo.

    Responder

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