La sección rítmica de la literatura

Abel Amutxategi
Últimas entradas de Abel Amutxategi (ver todo)

Si me sigues en las redes sociales (Twitter, Facebook e Instagram, más que nada) ya sabrás que soy un apasionado de la música. Toco varios instrumentos a nivel de aficionado, tuve un grupo de música durante muchos años en el que destrozábamos el rock a golpe de humor…

En definitiva, soy un músico frustrado. Y, como todo músico frustrado, me paso la vida de concierto en concierto.

O al menos me la pasaba hasta que nació la pequeña Amutxategi. Ahora me tengo que conformar con algunos conciertos de rock para niños… y poco más.

Precisamente estuvimos viendo a una banda tributo a AC/DC poco antes de que el dichoso Covid nos confinara en casa y nos hiciera el ocio «un poco» más difícil. Formaba parte de un ciclo de conciertos que se celebra todos los años en varias ciudades españolas y, la verdad, nos lo pasamos fenomenal… aunque algo fallaba.

Evidentemente, el grupo no sonaba a AC/DC por mucho que tocara sus canciones.

El cantante imitaba muy bien los quiebros de la voz de Brian Johnson y el guitarrista hacía lo propio con la guitarra de Angus Young. Y, si estas dos son las señas de identidad más reconocibles del grupo, ¿por qué entonces no terminaba de sonar empastada la cosa?

Tardé un rato en darme cuenta de lo que estaba sucediendo.

Antes te he dicho que toco varios instrumentos, pero el que más domino es el bajo. Tampoco es algo de lo que enorgullecerse demasiado porque nadie quiere ser bajista, no es ése el músico que se lleva los aplausos en la mayoría de los grupos, pero era el instrumento que me gustaba a mí de joven.

Y lo que fallaba en el grupo que estábamos escuchando era precisamente eso: la sección rítmica que formaban el bajo y la batería. A pesar de ser buenos músicos, no tenían ni de lejos el peso de la sección rítmica original de AC/DC.

A priori parece que no hacen nada demasiado complicado, pero pocos músicos son capaces de tocar esas líneas igual que ellos.

Aunque Angus Young y Brian Johnson sean los que se llevan los aplausos, no serían nada sin su sección rítmica.

¿Podría aplicarse este mismo enfoque a la literatura?

Todo el mundo se fija en la estructura, en los giros de la trama y en los cliffhangers que le quitan el sueño al lector por la noche. Pero esos no son más que los solistas de nuestro grupo. Nos servirán de muy poco sin una buena sección rítmica

aprender a escribir

¿Y cuál es la sección rítmica de una novela? 

El tema

El tema es lo que unifica todo lo que sucede dentro de una novela. Es lo que relaciona la trama principal con las secundarias y lo que dota a la historia de un subtexto que resonará en la cabeza del lector una vez terminada la lectura.

Lo normal es que al principio no sepas cuál es el tema de tu novela, pero no te preocupes demasiado por ello. A lo largo de la escritura del primer borrador irán surgiendo imágenes, relaciones y repeticiones que te harán descubrir este tema para que puedas reescribir la historia a partir de él.

Verás cómo tu historia gana en profundidad al hacerlo.

El tono

Alrededor de una misma escena en la que un hombre encuentra un cadáver flotando en un río, tú puedes crear una novela negra de corte dramático o una comedia costumbrista, por mencionar solo dos opciones.

El tono será el encargado de decirle a tu lector cómo debe leer tu novela. Así que más te vale dejárselo bien claro desde el primer momento, porque NO quieres que un lector de comedia compre tu novela dramática y NO quieres que un lector dramático compre tu comedia.

Puedes pensar que sí, que una venta es una venta, pero tienes que saber que ese lector te crujirá cuando llegue la hora de reseñar tu novela.

El estilo

A medida que voy cumpliendo años, cada vez me importa menos lo que sucede en las novelas que leo y más cómo sucede. Lo mismo me pasa con las películas, e incluso con la música. En un mundo en el que todas las historias se han contado ya una y mil veces, me temo que lo único de valor que puedes aportar es un estilo propio.

Tu estilo será la carretera que lleve al lector desde el comienzo hasta el final de tu novela. Intenta que sea una carretera con un firme en buen estado. Que las curvas de la puntuación no sean demasiado pronunciadas y que los cambios de ritmo no le hagan dar al lector demasiados bandazos.

Si cuidas de estos tres aspectos, el viaje de tu lector será inolvidable 😉

7 comentarios en “La sección rítmica de la literatura”

  1. Gracias por el post, Abel. Curioso enfoque. Entiendo que el ritmo en sí, en sentido literal (longitud de frases y palabras, acentuación, aliteraciones y otros efectos sonoros) sería un elemento del estilo (e indirectamente del tono), ¿no?
    Las cuestiones que recoges en el apartado rítmico a mí se me dan bien en principio; me resulta más complicada la parte del argumento y la estructura (conflicto, puntos de giro, suspense), creo que sobre todo porque no es lo que más me interesa como lectora, aunque soy consciente de que es necesario para soportar el resto.
    ¿Qué lecturas y/o prácticas me aconsejas para mejorar el dominio de la estructura (además de Vogler y McKee)? Pueden ser en inglés

    Responder
    • Hola, Elsie.

      Esos aspectos del ritmo los metería dentro del estilo, sí. Metería ahí todo lo que es «audible», en general. Luego es cierto que la estructura que elijas te obligará a mantener un cierto ritmo en el sentido de frases cortas/largas, verbos de mayor o menor acción, etc., pero ahí ya nos meteríamos en otro terreno.

      Respecto a libros, a mí me encantó ‘Anatomía del guion’, de John Truby, porque usa un enfoque más orgánico que el de los consabidos tres actos. Al final acaba llegando al mismo sitio, eso es cierto, pero es bueno saber llegar ahí por diferentes caminos.

      También me gustó bastante ‘Save the cat’ porque, aunque también tira de fórmulas y es cierto que hay algunos capítulos que «nos sobran» a los novelistas, peca menos de lo primero que los de Syd Field. Hay publicado un ‘Save the cat! Writes a novel’, pero no lo he leído. Debería encajarnos mejor que el original.

      ¡Abrazo!

      Responder
      • Gracias, Abel. Tengo «Save the cat», lo empecé a leer y me dio mucha pereza porque lo vi demasiado de fórmula (tipo: cuarto y mitad de esto más medio kilo de lo otro…) y por lo que tú comentas de que está muy basado en guion, pero le daré otra oportunidad ya que lo he comprado 😉
        El de «Anatomía del guion» no lo conozco, así que me lo apunto (¡gracias!).
        Y bueno, imagino que al final la estructura es algo que se termina dominando a base de fijarse mucho cuando lees buenas novelas y con la práctica de la escritura… Pero conocer la teoría suele ahorrarte tiempo y pasos en falso.
        Un abrazo

        Responder
  2. ¡Hola Abel!
    Antes que todo, dos cosas:
    1)cuando, post pandemia puedas visitar Chile, más que a un café, te invito a comer. Vivo en Concón, una pequeña comuna costera contigua a Viña del Mar, que se la conoce como «la capital gastronómica». Vale.
    2) agradecerte tu interesante y útil blog. ¿Hace bastante tiempo que no recibía nada de tí, ¿Me perdí de algo, o, simplemente no publicabas nada?
    En cuanto a la cuestión rítmica de los relatos, también considero que es clave. Si no hay ritmo el texto se achata, es plano, se «guatea»; y parafraseando al Dante: «El infierno está empredado de buenos textos sin ritmo».
    Abrazo

    Responder
    • ¡Gracias por esa invitación! Llevaba tiempo sin publicar nada en el blog, sí. Se me están materializando muchos proyectos literarios y eso también tiene su parte mala: que cada vez me cuesta más sacar un rato para pasarme por aquí. Pero tengo varias ideas en la recámara, así que no creo que tarde en volver con la siguiente entrada.
      ¡Abrazo!

      Responder
  3. Hola, Abel, muy interesante lo que dices del tono, el estilo, y el tema. «El estilo es el hombre», dijo José ortega y Gasset. Todos los autores han repetido un cliché: «que todo se ha escrito ya, y no hay nada más que agregar». Me niego a aceptar eta premisa. Estoy seguro que hay temas que jamás se ha tocado en la literatura. Te pondré un Ej., creo en el mundo angelical, en el genero humano, en los elementales de las plantas, y en los 4 elementos. Te aseguro que si conjugo estos factores saldría una novela, fantástica o realista, que sorprenderá al lector por su crudeza y originalidad. ¿Te imaginas un romance entre un terrícola con una venusina? Y claro, que cuanta mucho el enfoque y el propio estilo. En poesía sucede lo mismo. Hace poco empecé a hacerles poesías a mis mascotas. Nunca he leído algo parecido, pero en fin. Les daré mi toque personal. Si algo busco todo el tiempo son temas sui generis.

    Un cordial saludo y suerte con tus libros.

    Responder
    • Borges, por ejemplo, decía que solo hay cuatro tipos de historias. Yo no sé si lo reduciría tanto, pero sí que creo que gran parte de la creatividad se basa más en «mezclar» para dar con algo nuevo que en «inventar» en el estricto sentido de la palabra.
      Sea como fuere, como decía en la entrada, a medida que voy cumpliendo años me interesa más el cómo que el qué. Más el camino, que el destino.
      ¡Abrazo!

      Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.