Abel Amutxategi

Autor de 'Su muerte, gracias' (humor à la Terry Pratchett), ' La tienda del señor Li' (road movie surrealista) y 'Berbontzi' (literatura infantil en euskera). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

Dentro de nuestro particular plan para conseguir escalar la más alta de las montañas, ya hemos definido unos objetivos y unas tareas.

Estas tareas nos ayudarán a ver que nuestros objetivos son fácilmente asequibles, pero necesitaremos algo más: trabajar día a día para ir cumpliendo con lo definido en esas tareas, ¿verdad?

Y eso sólo lo podremos conseguir estableciendo una rutina.

Hace poco leí que Edison trabajaba siguiendo un curioso sistema de cuotas: se obligaba a sí mismo a conseguir un pequeño invento cada diez días y un gran invento cada seis meses.

¿Cuál fue el resultado de esta rutina?

Nada más y nada menos que 1093 patentes.

Esto que hacía Edison me parece llevar las cosas un poco al límite porque creo que uno no siempre puede responsabilizarse de sus resultados, pero sí que creo que, a veces, nos cuesta más sentarnos a escribir… que escribir.

caracteristica high concept

Por eso es bueno establecer una cierta rutina que no nos permitamos incumplir en ningún momento. No al menos durante los 21 días que dicen que cuesta formar un hábito sólido.

Podemos proponernos escribir un número de palabras, una cantidad de tiempo, encontrar la información de contacto de un número concreto de agencias editoriales, etc.

Cualquier cosa, siempre que la vayamos a hacer día a día y nos ayude a cumplir con alguna de las tareas en las que hemos subdividido nuestros objetivos.

Haruki Murakami se despierta a las 4 de la mañana y escribe durante 5 ó 6 horas. Luego hace deporte, reserva un tiempo de ocio y se acuesta a las 9 de la noche.

Hemingway escribía siempre a primera hora de la mañana, recién levantado, y dejaba de escribir en un punto en el que sabía perfectamente lo que iba a suceder a continuación.

Kurt Vonnegut se levantaba a las 5:30 y escribía hasta las 8:00. Luego desayunaba y escribía hasta las 10:00 antes de atender el resto de sus obligaciones.

Estas rutinas, además de acercarnos poco a poco a nuestros objetivos, nos ayudan a no perder tiempo en pensar lo que vamos a hacer a continuación.

Pongamos que llegan las 9 de la noche y tenemos un rato libre. ¿Qué hacemos? ¿Preparar la comida para el día siguiente? ¿Arreglar un poco la casa? ¿Escribir?

Si hemos creado una rutina, sabremos lo que tenemos que hacer en cada momento. Y eso siempre ayuda, tanto a optimizar los resultados de nuestras acciones, como a evitar el cansancio mental.

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Gracias por leer…

Hasta ahora tenemos 3 Comentarios.

  1. Rafa del Pozo dice:

    Me han gustado mucho las entradas y han sido bastante útiles para plantearme, pues eso, mis objetivos, cómo conseguirlos paso a paso y cómo planificarlos. Un saludo!:D

  2. Angel Gabriel. dice:

    Es muy interesante este material, yo por mi trabajo, no puedo dedicarme de tiempo completo al oficio de escritor, (por el Momento) hasta que no halla logrado publicar un best seller, pero, por ahora, trabajo en la mañana y en la tarde de 5 a 10pm me dedico a trabajar en lo que me gusta que es escribir.

  3. José Ruiz dice:

    Gracias por estos consejos. Trataré de crear mis propias rutinas de trabajo como escritor.

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