En la primera de nuestras entradas sobre la importancia del conflicto en una narración, afirmábamos que sin conflicto no hay historia.

Pero, ¿qué es el conflicto?

En un primer acercamiento podría decirse que el conflicto es la diferencia que hay entre lo que el protagonista desea y lo que realmente consigue.

Y lo que el lector quiere saber es cómo reaccionará el protagonista ante esa diferencia. Cómo conseguirá resolver ese conflicto que se ha planteado. Ése será el motivo por el que seguirá leyendo nuestra historia.

Hay dos tipos de conflictos:

Conflicto externo

Nace del deseo externo de nuestro protagonista. En el caso concreto del ejemplo que estamos usando, su deseo externo será el de enriquecerse trabajando como abogado. Para ello ingresará en esa importante firma de abogados, a pesar de que luego eso le granjee todo tipo de dificultades: todo tipo de conflictos.

Sobre esto es sobre lo que trata nuestra historia en un nivel superficial.

Conflicto interno

Nace de un deseo interno del protagonista. Un deseo que no se explicita en ningún momento a lo largo de la historia, pero que tiene que quedar bien patente para que la narración consiga interesar al lector. En el caso de John, ese deseo interno será el de ser completamente feliz con su esposa: el de ser aceptado por ella al tiempo que él también se siente orgulloso de ella.

Sobre este conflicto interno es sobre lo que realmente tratará nuestra historia.

Todos los problemas con la firma de abogados en la que John empieza a trabajar, con su posterior falta de empleo, con el investigador que lo vigila, etc., no son más que una excusa para hacer que John tenga que enfrentarse a este conflicto interno y tenga que resolverlo de manera satisfactoria para el lector.

Y tiene que quedar bien claro que resolver el conflicto interno de nuestro protagonista de una manera satisfactoria para el lector no quiere decir que tengamos que escribir todo lo que el lector quiere leer. De hecho, el poder de las historias está muchas veces ahí: en hacer querer una cosa al lector y en ofrecerle algo totalmente diferente.

Cuando hablamos de satisfacer al lector, nos estamos refiriendo a no traicionarlo. A atar todos los cabos sueltos que hemos ido planteando es nuestra historia. O al menos a atar todos los cabos sueltos necesarios para que tenga algún sentido el contar nuestra historia.

Y a hacerlo del único modo posible para nuestros personajes, huyendo de vicios como el deus ex machina que trataremos más adelante.

El protagonista de nuestra historia tendrá que enfrentarse necesariamente a estos dos conflictos: el conflicto externo y el conflicto interno.

Lo que cuenta explícitamente nuestra historia y lo que subyace bajo ella.

El texto y el subtexto.

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