Abel Amutxategi

Autor de 'Su muerte, gracias' (humor à la Terry Pratchett), ' La tienda del señor Li' (road movie surrealista) y 'Berbontzi' (literatura infantil en euskera). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

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Si no has leído el libro ‘Mientras escribo‘, de Stephen King, te estás perdiendo uno de los libros más reveladores que se pueden leer en castellano sobre el oficio de escribir.

No el libro con el que aprenderás a escribir mejor, ojo, sino el libro que mejor explica para un humilde servidor lo que realmente supone ser un escritor. Por eso lo elegir hace algún tiempo como uno de mis 5 libros imprescindibles para aprender a escribir.

Cada vez que hablo de alguna técnica concreta, se abre en el blog un pequeño debate acerca de si ésta es una técnica adecuada o no (recuerdo que sucedió, por ejemplo, al hablar de la caracterización de personajes a través de la técnica de la cáscara vacía).

Así que hoy quiero hablaron sobre la anécdota de la caja de herramientas que Stephen King compartió con nosotros en ‘Mientras escribo‘.

Resulta que el bueno de Stephen tenía un tío llamado Oren que era el orgulloso dueño de gran caja de herramientas de tres pisos. Era una caja artesanal en la que había todo tipo de instrumentos. Tantos, que de hecho era bastante engorrosa de llevar.

Un verano, King ayudó a su tío Oren a cambiar una mosquitera.

Oren cogió la caja y la llevó con gran esfuerzo hasta la ventana cuya mosquitera había que reponer. Una vez allí, la abrió y le pidió a su sobrino que le alcanzara un destornillador de estrella cualquiera. Desatornilló la mosquitera rota y atornilló la nueva con ese destornillador, y luego le pidió a Stephen que volviera a guardarlo.

El niño, como no podía ser de otra forma, le preguntó por qué había llevado aquella caja tan pesada en vez de llevar sólo ese destornillador.

Y entonces el tío Oren le respondió algo de lo más inteligente: “Siempre es mejor llevar todas las  herramientas, porque corres el riesgo de encontrarte con algo que no esperabas y dejar a medias la faena.

Para escribir, hay que actuar del mismo modo. Debemos llenar nuestra caja de herramientas con toda clase de técnicas, y luego debemos examinar cada problema narrativo en detenimiento para decidir cuál de esas herramientas nos podría sacar del atolladero de turno del mejor modo posible.

En el piso superior de esta particular caja de herramientas, King pondría el vocabulario y la gramática. Necesitaremos dominar el lenguaje para poder escribir con propiedad, es algo bastante obvio.

En el segundo piso estarían los recursos estilísticos, incluyendo en ellos desde los diferentes modos en los que un autor puede construir sus frases y sus párrafos, hasta el modo en el que decide acotar los diálogos, pasando por cómo describe a sus personajes.

Y en el tercero, en ese piso que se nutre de los bienes guardados en los dos pisos superiores, estaría tu historia esperando a ser escrita.

O tal vez estés tú, esperando a escribir tu historia.

¿Por qué no empiezas con ella ahora mismo?

Hasta ahora tenemos 13 Comentarios.

  1. Marta dice:

    Qué analogía más sabia, ¡me encanta!

    (Y que aún no me haya leído el libro del señor King… tiene tela).

    Desde luego, cuantas más herramientas tengamos a nuestra disposición, más capaces seremos de enfrentarnos a los distintos problemas que plantea un texto.

    Lo único que le discutiría al señor King es que el último piso contenga la historia que queremos contar. Para mí más bien contiene todo el material inconsciente del que podremos nutrir a nuestra historia (un objeto exterior, como la mosquitera, sobre el que aplicamos las herramientas). Podría decirse que contiene toda la historia de forma no narrada, una amalgama de impresiones y sensaciones, pero todo el que ha escrito algo alguna vez sabe que es en el proceso de transferir del inconsciente al papel cuando surge la historia, no se encuentra en ninguna forma ideal platónica esperando a que la plasmemos exactamente sobre el papel.

    Gracias por el artículo, Abel, útil como siempre 🙂

  2. Kano dice:

    Buenas.

    Al hilo de libros que enseñan a escribir, os recomiendo “Los mundos que escribes”. Es un librito muy interesante, centrado en fantasía y ciencia ficción.

    http://htpublishers.es/los-mundos-escribes/

  3. R. R. López dice:

    ¡Uy! Esto es mejor que el maletín de Multihobby. Comparto en redes. ¡Saludos!

  4. Katy dice:

    Abel muchas gracias por esta sugerencia! Yo lo he leído hace 10 años atrás y cada vez que lo releo, descubro algo nuevo. Un genio! Tus opiniones son muy valiosas para mi. Y aunque desencadene diferencias, es más productivo para fijar posiciones personales. Éxito!

  5. Estoy de acuerdo con todas las analogías del señor King pero una vez que un autor llene su caja de herramientas dónde queda el talento y la disciplina. Porque supongo que sin ellas por muy preparado que esté un escribano no podrá avanzar gran cosa. Creo que conocer nuestras actitudes es vital. Partiendo de la idea que cada persona tiene un talento diferente.

    • Lo cierto es que creo bastante más en la disciplina que en el talento. Si confiamos parte de nuestro éxito a las musas o a la simple naturaleza… siempre correremos el riesgo de que no nos hagan caso 😉
      ¡Abrazo!

  6. Ernesto dice:

    Leí el libro del maestro King y siempre me dan ganas de volver a leerlo. Es una mago que te dice donde y como escondió el conejo y los pañuelos.

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