Abel Amutxategi

Autor de 'Su muerte, gracias' (humor à la Terry Pratchett), ' La tienda del señor Li' (road movie surrealista) y 'Berbontzi' (literatura infantil en euskera). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

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Hace un par de semanas os comentaba que no soy amigo de describir demasiado en mis textos.

Sí que doy ciertos detalles reveladores de los lugares físicos en los que sucede cada escena para crear un poco de ambiente y poner al lector en el estado de ánimo que más me interese en cada momento, hablaré más sobre esto en una entrada futura, pero no me atrae nada-de-nada explicarle al lector que el sospechoso medía 1’80 metros, pesaba 83 kilos, era pelirrojo, tenía un hoyuelo en la barbilla y llevaba las patillas bien recortadas.

Me gusta dar pocos datos sobre mis personajes e intento describir sólo aquellas características que puedan darle al lector alguna pista sobre su forma de ser.

Si alguien lleva una chaqueta de cuero desgastada, que sea un descuidado y que no se preocupe por su forma de vestir. O que no tenga el suficiente dinero como para comprarse una nueva. O…

Pero nadie tiene una forma de ser concreta por medir 1’80 metros exactos (o eso supongo, porque yo soy más bien de “estatura contenida” y nunca he vivido esa experiencia de primera mano).

Estoy totalmente de acuerdo con lo que comentaba Terry Pratchett en este vídeo que os enlacé semanas atrás: “Describe cómo hablan tus personajes y el lector dirá: ¡yo conozco a alguien así!”

De todos modos, sí que utilizo tópicos para dibujar a los personajes que sólo aparecerán en un breve pasaje de la historia. Aquellos que le quitarán el asiento del autobús al protagonista o le venderán un café.

Esos suelen ser unos personajes planos entre los que encontraremos a hombres bonachones con una obesidad moderada; a mujeres despiadadas que, cómo no, son rubias, de ojos azules y visten de blanco (todo ello intentando hacer que el lector piense en el hielo); a adorables ancianitas (bueno: aquí ya os estoy mintiendo un poco, los que hayáis leído ‘Su muerte, gracias‘ o hayáis visto la presentación que hice en la última Jornada del Autor ya sabéis lo que pienso sobre las adorables ancianitas); etc.

cascara-vacia“Todo esto está muy bien”, diréis, “pero, ¿no ibas ha hablarnos hoy sobre la técnica de la cáscara vacía?”

La técnica de la cáscara vacía es un modo de describir a tus personajes protagonistas… que se basa justamente en describirlos lo menos posible.

¿Y por qué podría ser esto interesante?

La técnica de la cáscara vacía se usa mucho cuando nos interesa que el lector se identifique lo más posible con nuestro protagonista. Por eso se usa tanto en libros de corte romántico. Si nos tomamos el tiempo de describir de forma detallada a nuestra protagonista, tal vez la lectora caiga en la cuenta de que no es como ella… y de que no se va a llevar a la cama al galán de turno.

Otro género en el que está muy extendido el uso de esta técnica de la cáscara vacía es el género juvenil o Young Adult. No hay más que fijarse en el éxito de la saga Crepúsculo para darse cuenta de que esta técnica puede funcionar muy bien… siempre y cuando sea eso lo que necesite nuestra novela, claro.

¿Qué os parece? ¿Añadimos esta técnica a nuestro cajón de herramientas?

Hasta ahora tenemos 14 Comentarios.

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Hace un par de semanas os comentaba que no soy amigo de describir demasiado en mis textos. Sí que doy ciertos detalles reveladores de los lugares físicos en los que sucede cada escena para crear un poco de ambiente y poner …

  2. Charo Bernal dice:

    Muy interesante, lo tendré en cuenta. Había leído que no era conveniente extenderse en la descripción del personaje; apenas unos rasgos significativos, pero el por qué, que nos expones, me ha resultado muy convincente. Gracias.

  3. Mereja dice:

    Muchas gracias. Es muy interesante y, aunque leí algo sobre el tema, no lo tuve en cuenta y ahora que nos lo as recordado te lo agradezco.

  4. Angeles dice:

    Qué horror. O sea, o no podemos (según este método) crear personajes propios, únicos, nuestros… Sino más bien, como el título bien dice, una cáscara vacía. Mucho ruido y pocas nueces. Literatura barata.

    • Tampoco es eso, Ángeles. Lo importante no es si algo está lleno o vacío, sino lo que tiene dentro… cuando lo tiene. Una literatura vacía, por ejemplo, siempre será mejor que una literatura llena de cosas que no necesita. Y con esto volvemos a lo mismo de siempre: cada historia necesita ser contada de un modo, y conviene ir con el maletín lleno de herramientas para que las tengamos todas a mano por si nos hacen falta.
      ¡Abrazo!

      • Emile Legov dice:

        ¡Hola Abel! Ante todo muchas gracias por todo lo que nos tramites. Es muy útil y generoso de tu parte para los que intentamos escribir. Se aprende mucho, gracias de verdad.
        En relación a la Técnica de la Cáscara Vacía, siendo sincero, sin entrar en juzgar intencionalidades que no corresponde, no me gustó el tono que utilizó para contigo nuestra colega Ángeles, no me pareció que lo merezcas, que ello corresponda, se percibió como algo despectivo, pareciendo, que estaba buscando “la paja en el ojo ajeno”, confundiendo, además, técnica (de la que tu hablas) con método. Sin perjuicio que hayas sabido responder, obviando, muy caballerosamente creo, todo aquello…En todo caso, tratando de ser objetivo, te diré que su comentario “gatilló” en ti una respuesta técnica de mucha importancia, que se agradece, que bien hubiese servido para, justamente, iniciar tu artículo, pues sitúa la técnica , en comento, en su preciso lugar, junto a otras, dentro de nuestra caja de herramientas.
        Cordiales saludos desde Concón, Chile y a ti como al resto de contertulios ¡Muy Felices Fiestas!

  5. Julio dice:

    Me quiero aventurar a escribir algo más que un relato y tus ideas y consejos me parecen muy útiles. Esa técnica, para los relatos es muy buena, dado que no dispones de la extensión de una novela. Imagino que se podría usar de inicio, para que el lector se identifique y, en el transcurso de la historia, ir dándole el toque personal que dice Ángeles. A mí, al menos, me gusta identificarme con los protagonistas solo en parte. Quiero ver también diferencias.
    Un saludo.

    • Realmente la identificación, como tal, tampoco es necesaria. Sí que es necesario que se cree una conexión empática, que al lector le importe lo que le está sucediendo al protagonista, pero si fuera necesario establecer una conexión absoluta entre el lector y el protagonista no podríamos escribir sobre asesinos ni psicópatas, por ejemplo.
      Lo más importante en los relatos breves es saber transmitir mucha información en pocas palabras, y siempre a través de la acción.
      Apunto la idea para ver si puedo hablar de ello en alguna entrada futura.
      Gracias por detenerte a comentar, Julio. Abrazo.

  6. Ignacio dice:

    Muy interesante esta técnica de la que desconocía el nombre. Creo que todos utilizamos este recurso, en mayor o menor medida, en los relatos; apenas se da alguna pincelada o cualidad del protagonista, como si es nervioso, algún trauma de su pasado, o algo necesario para la historia.

    En escritos más largos no parece tan adecuado. Al existir más personajes, el lector puede empatizar con unos y sentir antipatía con otros.

    • La cáscara vacía va un poco más allá: nos ayuda a poner al lector en el lugar del protagonista… cosa que no siempre es lo que deseamos, claro. El lector nunca querrá protagonizar novelas como American Psycho, por ejemplo.
      Gracias por pararte a comentar, Ignacio,

  7. Gracias por esta entrada, Abel. Para mi también es un tema qué tanto describo, tanto los personajes como los lugares donde ocurren los eventos. En esto último, si escribimos ficción histórica creo que debemos describir un poco más detallado el lugar y tiempo específico para dar al lector una sensación de encontrarse en ese período y lugar geográfico. Pero quizás las percepciones subjetivas, tanto de un local como de un visitante, podrían brindar mayor matiz para sentirnos en, por ejemplo Londres del 1700, que describir la cantidad de habitantes, lo alto de los edificios, y todo eso.

    En el caso de los personajes, no se si aplicaría la técnica de la “cáscara vacía” a mi heroína, y mira que estoy escribiendo un romance y todo. No sé, tengo una idea clara de cómo ella es, tanto física como psicológicamente y no me gustaría dejar su aparencia tan a la deriva. Quizás tenga un poder especial dejar el personaje sin cara ni facciones importantes y así cualquiera se ve identificado (hace años leí una opinión sobre “Crepúsculo” que comparaba la total falta de descripción de la heroína, con la descripción hasta el detalle del héroe). Pero por ejemplo, volviéndo a la ficción histórica, si uno de tus personajes principales fue una persona real que vivió en este mundo y más aún si hay relatos de cómo era físicamente, pues entonces aunque no lo describas en tu historia, la gente sabrá de todas maneras cómo se veía.

    Como lectora también tiendo a marearme con tanta descripción y quiero pasar pronto a la acción, y quiero conocer cómo los personajes son, todo lo demás es secundario. Una vez leí un autor que dijo algo así como: “si escribo que mi personaje es una señora mayor que tiene una verruga en el mentón, el lector armará solo en su mente el resto de su rostro.” Y lo de describir la forma de hablar de alguien también es super poderoso. Todas herramientas que, al final de día, nos sirven para pintar con trazos amplios y claros al personaje que tenemos viviendo en la cabeza. 🙂

    ¡Saludos desde Alemania!

    • Estoy muy de acuerdo con lo que comentas, Aurora. Creo que, muchas veces, las percepciones subjetivas de nuestros personajes son mucho más potentes a la hora de describir el entorno que los rodea que las descripciones, digamos, absolutas. A mí me gusta describir a mis personajes con trazos breves pero significativos (como lo de comentabas de la verruga), pero lo cierto es que tendría que cambiar de técnica si me dedicara a otro tipo de novelas.
      Bienvenida al blog, espero que nos leamos a menudo por aquí.
      PS: Me ha encantado el nombre de tu blog 🙂

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