Abel Amutxategi

Autor de 'Su muerte, gracias' (humor à la Terry Pratchett), ' La tienda del señor Li' (road movie surrealista) y 'Berbontzi' (literatura infantil en euskera). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

Muchos de vosotros ya sabéis que tengo una hija de tres años y que los cuentos son una de sus debilidades más confesas.

Yo también soy un gran seguidor de este género (no me hubiera animado a escribir ‘Berbontzi‘ de otro modo), pero, como hacemos los mayores en estos casos, siempre me había limitado a seguir leyendo a mis autores de cabecera: Roald Dahl, Michael Ende, Gianni Rodari

Hasta que llegó mi hija, claro, porque ahora tengo que devorar cualquier libro infantil que caiga en sus manos… y no sólo una vez, sino más de las que puedo llegar a contar.

Eso me ha llevado a descubrir grandes obras y a añadir muchos nombres a esa lista de “autores de cabecera” de la que antes os hablaba, pero también me ha llevado a descubrir lo mucho que algunas editoriales descuidan los títulos destinados a los pequeños lectores.

conflicto-narrativoComo muestra de este segundo tipo de obras, voy a contaros brevemente un cuento que me encontré en un volumen de cuyo nombre no quiero acordarme:

 

“Sante era un caballo que vivía en un establo de caballos de carreras, pero su sueño era vivir con una niña. Sus compañeros se reían de él y le decían que tenía que aceptar su destino: era un caballo de carreras y, cuanto antes lo aceptara, mejor.

Sante soñaba que un gran coche se detenía ante el establo y que de él se bajaba una niña. Y así sucedió un día: apareció un coche, una niña bajó de él y lo eligió para que su padre pudiera comprarlo.

Quedaron en ir a recoger a Sante al día siguiente. Durante toda la noche, Sante estuvo muy intranquilo. Pero, llegada la mañana, ahí apareció la niña con su padre, para recogerlo y llevárselo a su casa. Desde entonces, Sante vivió feliz con ellos.”

 

En el planteamiento de esta historia podemos encontrar el embrión de un conflicto (un caballo de carreras al que le gustaría vivir con una familia), pero ese conflicto no termina por explotar en ningún momento. El cuento no es más que una sucesión lineal de escenas a través de las que el protagonista consigue su objetivo sin que nada ni nadie parezca impedírselo en ningún momento.

Esto hace que el cuento no pueda ser calificado realmente como tal. Si no hay conflicto… no hay historia.

Normalmente sí que solemos pensar en el conflicto cuando escribimos una obra de ficción (qué obstáculos deberá superar nuestro protagonista, qué es lo que aprenderá al enfrentarse a ellos, etc.), pero a menudo olvidamos todo lo que tiene que ver con el conflicto cuando escribimos un texto basado en hechos reales (por ejemplo, la biografía de algún familiar cercano).

Recordemos que nuestro deber es escribir una historia. Y para convertir unos hechos reales en una historia que se pueda escribir, deberemos, entre otras muchas cosas, buscar el conflicto principal que esconden esos hechos reales.

Lo que le empuja al lector a seguir leyendo es precisamente ese conflicto. Quiere saber si el protagonista logrará salir victorioso o no. Y, si no logramos plantear bien ese conflicto, lo más seguro es que abandone nuestro texto antes del final.

Como siempre, gracias por leer…

Hasta ahora tenemos 13 Comentarios.

  1. Rafa del Pozo dice:

    Vaya, tienes toda la razón. Nunca me había parado a pensarlo, pero así expuesto es evidente que el conflicto de una historia es sumamente importante. De hecho, más de una vez me ha pasado que imagino personajes y lugares, pero la historia no cuaja porque el conflicto no está bien desarrollado. ¡Gracias por esta fantástica entrada!

    • Imaginar personajes y lugares es un gran modo de empezar a pensar en una historia. Tan sólo tómate el tiempo necesario para descubrir qué es lo que más desean esos personajes y qué es lo que más temen. A partir de ahí… los conflictos crecerán por sí solos.
      Como siempre, gracias por seguir comentando, Rafa 😀

  2. Angel Gabriel. dice:

    Muy interesante, porque esto que planteas se da mucho en aparentes cuentos que no tienen lo básico que es, estructura, compuesta por presentación, nudo y desenlace. Pero aunque no tengan el primero y el tercero debe tener el segundo elemento. para ser considerado un cuento o una novela, he visto muchas poesias, muy bien escritas pero presentadas como cuento, y no dentro de su rama que es la poesía.

    • De hecho, yo diría que ese nudo es precisamente lo más difícil de escribir. La presentación y el desenlace tienen más “fuegos de artificio”, y tal vez eso los haga un poco más sencillos de volcar sobre el papel. Gracias por tus palabras, Ángel…

  3. Blanca Amor dice:

    Muy interesante. Otro aspecto negativo es que el protagonista desea algo pero no encuentra ningún impedimento para realizarlo porque realmente no hace nada por conseguirlo. Todo le viene ‘llovido del cielo’. El conflicto surgiría de la acción. Pero es que tampoco hay acción.

  4. Ana Sulmira Perez Perez dice:

    Los conflictos logran muchas veces que el lector se encuentre reflejado en la historia. Yo estoy escribiendo una novela sobre los conflictos morales de mi generación (más o menos en los sesenta), donde surgen muchas inquietudes y dudas sobre el ser y el deber ser. Pero lo que llama la atención es la lucha entre la indecisión o la decisión de pertenecer a un grupo, sea por el amor a la justicia o simplemente por la atracción a la aventura. De todas maneras los protagonistas sienten los golpes de sus decisiones. A mí me ha enamorado.

  5. Victorientacion dice:

    Holaaa! gracias por este articulo, la verdad es que siempre me son provechosos y muy productivos para centrarme en escribir..

  6. REMI dice:

    ¡Tienes mucha razón. Si no hay conflicto, el lector no se engancha!

  7. Creo que uno de los principales problemas que tengo escribiendo ficción es precisamente ese, la dificultad para crear el conflicto.

  8. Camille dice:

    Muchas gracias por tu articulo!

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