Abel Amutxategi

Autor de 'Su muerte, gracias' (humor à la Terry Pratchett), ' La tienda del señor Li' (road movie surrealista) y 'Berbontzi' (literatura infantil en euskera). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

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Sé que muchos de vosotros escucháis música mientras escribís. Y os envidio. Os envidio mucho. Con una envidia de la mala, si es que alguna envidia no lo es. Y es que, por mucho que me apasione escribir y por mucho que me apasione la música, soy incapaz de escribir a un ritmo medianamente productivo mientras estoy escuchando música.

He probado con música tranquila, con música enérgica, con temas instrumentales… Todo ha sido en balde. Mi mente utiliza la música como una vía de escape.

En cuando le pido a mi cerebro que se ponga a trabajar en algo medianamente exigente (que piense en cómo resolver una escena complicada, o en qué imagen podría expresar con mayor claridad algo que no he terminado de expresar del todo bien en mi texto), él cambia de tercio y se sumerge en la música.

Y así puedo pasar diez minutos, con la mirada perdida en el infinito, tarareando para mis adentros la canción de turno de forma inconsciente, pero sin avanzar ni una palabra.

Tengo serios problemas de concentración, en efecto 🙂

coffee-shop

La solución parece sencilla, ¿verdad? Basta con apagar la música y escribir en silencio.

Y tenéis razón. Eso me ayuda mucho y estoy bastante contento con el número de palabras por hora que puedo alcanzar cuando todo mi entorno está en silencio.

Pero he encontrado algo mejor que eso

Allá por el año 2012, se publicó un estudio que sostenía que un ruido de fondo de en torno a 70dB podría ayudarnos en las tareas creativas. De hecho, el título del artículo que os enlazo es bastante revelador: ¿Por qué las cafeterías llenas de gente disparan tu creatividad?

Este tipo de ruidos también nos pueden ayudar a concentrarnos y a relajarnos. Pero lo que a mí me interesaba era escribir: sacar el mayor provecho posible a cada una de mis sesiones y sentir que voy avanzando poco a poco, a pesar de que no pueda dedicar a la escritura tanto tiempo como me gustaría.

Así que elegí una de las muchas aplicaciones que ofrecen un fondo sonoro de este tipo (en mi caso elegí Coffitivity, que ofrece sus servicios tanto vía web como vía app para Android e IOS, pero hay muchas otras) y me decidí a probarla.

Para mi sorpresa, sí que he notado mejoría.

No ha sido nada espectacular… pero todo ayuda.

Mi concentración ha mejorado y el número de palabras por hora que puedo escribir ha aumentado sensiblemente.

¿Será por lo mismo que comenta el estudio? Tal vez. ¿Será que el ruido de fondo me ayuda, simplemente, a matar a mi editor interno? También puede ser.

Sea como sea, seguiré escribiendo con este ruido de fondo… al menos durante algún tiempo para ver si se mantienen los resultados o si sólo es un efecto pasajero.

¿Qué otros trucos usáis vosotros para mejorar vuestra productividad?

¡Me encantaría saber sobre ellos!

Hasta ahora tenemos 11 Comentarios.

  1. aida ramos dice:

    Pues ahora que lo pienso donde me viene la inspiración de verdad es en la oficina, con la impresora de fondo, la radio y el ruido del almacén. ¡Qué curioso! Habrá que probar esa aplicación…saludos!!

  2. Claudia dice:

    Yo siempre tengo música de fondo, para cualquier cosa que haga. Para escribir tiene que ser suave y en otro idioma. Como me dijo mi hijo: si escuchas algo que entendes termina influenciando en lo que escribis. A veces lo uso a propósito, porque una canción que me moviliza es un disparador de nuevas ideas y emociones para escribir. Seguramente habrá tantos métodos como personas.

    • Muy cierto eso de que hay tantos métodos como personas. Leí a un autor que decía que escribía sin música porque, al oír la música, le parecía ver en su texto emociones que realmente no estaban ahí. Al escribir le parecía que todo estaba quedando perfecto… pero luego, en la revisión, veía que el texto estaba hueco y que las emociones las había puesto la música.
      El cerebo es muy raro… y me temo que el de los que escribimos más 🙂

  3. Rafa del Pozo dice:

    Yo también he intentado escribir con música y lo he comparado a cuando estoy sentado en mi escritorio en silencio. Lo bueno de tener música (si estás con humor para ello), es que te aísla doblemente del exterior, sólo existe el papel y tú. El mayor defecto es que, si no es en las condiciones idóneas (básicamente que tus oídos estén impermeables por orden cerebral), se hace molesta y te impide precisamente el aislamiento. Ahora, estar en silencio también tiene sus problemillas. Yo personalmente me siento indefenso y expuesto, mentalmente supongo jaja.
    Por otro lado, sí pienso que la cafetería o cualquier otro sitio público puede funcionar. A mí me pasa que cuando voy de viaje o simplemente paseo por la ciudad, se me dispara la creatividad. El mundo a mi alrededor y los sonidos me abrazan y me sirven de protección, del exterior (paradójicamente) y de mí mismo. Así que es muy probable que deba de salir de casa para escribir. ¡Un día lo probaré!
    Gracias por esta entrada tan reveladora 🙂

  4. Carla dice:

    Creo que tengo el mismo problema jajaja. Al principio creí que como yo siempre e leído con música (a volumen bajo siempre), podía ser que me ayudaría al escribir. Pero como ambas cosas me gustan, mi mente sufre una crisis y dejo de hacer ambas cosas. Es frustran te, pero como haz dicho, la solución es simple.
    Mi ‘técnica’ es escribir sin ruido, aunque la verdad tengo ganas de probar lo de la cafetería. ¡Vamos!, que suena interesantísimo.

  5. Víctor dice:

    Hola buenas, me ha hecho gracia leerte ya que a mi me pasa lo que comentas. Un ruido de fondo me relaja y hace que me concentre ya sea estudiando o escribiendo. Yo suelo utilizar las tipicas canciones de meditación, yoga, musica chamanica… Se oye naturaleza de fondo en muchas de estas y son ideales!!

  6. Corina dice:

    Normalmente puedo sumergirme en mi interior para escribir en cualquier lugar y circunstancia, pero noto que mi mayor inspiración me viene cuando viajo en tren.

  7. Aydim Dagam dice:

    Te comprendo. A mí me pasa lo mismo. Pero no todo es malo, la gente cuanto más creativa es menos concentración tiene. O eso dicen y eso quiero creer :p. Yo lo que hago es escucharla bajito y en inglés (si es en español me es imposible) y para escribir y ciertas cosas me vale, pero desde luego no cuando es algo complejo, de elucubrar, ahí tengo que quitarla. Lo de las cafeterías me encanta, ahí suelo hacer las cosas yo, pero eso sí, obligatorio el uso de tapones para los oídos. Un saludo!

    • Gracias por comentar, Aydim. Se dice que las personas más creativas tienen una serie de “taras” entre las que está ese (aparente) concentrarse menos y dejar las cosas para última hora. Y digo que “se dice”, porque no termino de fiarme demasiado de todos esos estudios que nos hacen sentir un poco mejor a los que somos un desastre :_)
      ¡Abrazo!

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