Abel Amutxategi

Autor de 'Su muerte, gracias' (humor à la Terry Pratchett), ' La tienda del señor Li' (road movie surrealista) y 'Berbontzi' (literatura infantil en euskera). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

Los que me seguís en Goodreads ya sabéis que estoy leyendo ‘El libro del día del juicio final‘, de Connie Willis. Me está costando avanzar con el libro porque han aparecido otras lecturas como de la nada, pero el caso es que me está gustando mucho.

Y es curioso, porque cuando empiezan a cruzárseme nuevas lecturas, siempre termino abandonando el libro que tenía empezado en primer lugar.

Pero en este caso no. En este caso siempre vuelvo a la novela de Willis, aunque cada vez no consiga avanzar más que 100, 150 o 200 páginas.

¿Y por qué lo estoy haciendo?

Porque, aunque la historia no haya explotado aún en todo su potencial, Connie Willis está sabiendo crear en mí unas expectativas que, como lector, necesito que queden satisfechas. Y el único modo que tengo de satisfacer estas expectativas, claro, es seguir leyendo la novela.

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No pienses en un elefante

Os resumiré brevemente el argumento de ‘El libro del día día del juicio final’: una estudiante de Historia viaja a la Edad Media, mientras sus compañeros de Oxford, en el año 2054, son víctimas de una enfermedad desconocida.

La trama se complica y tiene varias capas más… pero con esto es más que suficiente para lo que hoy quiero compartir con vosotros.

La estudiante ha sido enviada a 1328 y la peste negra llegó a la zona a la que ella ha viajado en el año 1348. Así que, en principio, no corre ningún peligro en ese sentido. Podría encontrarse con salteadores, podrían confundirla con una bruja, etc., pero la peste negra queda fuera de toda amenaza.

Al menos, hasta que uno de sus profesores empieza a preocuparse por el tema.

Esto es un ejemplo de lo que podemos leerle a Willis:

-¿Ha dicho algo acerca de la peste? -preguntó ella, molesta-. No me digas que tú también has hecho caso a esos rumores ridículos que van corriendo por ahí, James… que si es cólera, que si es dengue, que si es una recurrencia de la Pandemia…

-No. Es Badri. Anoche dijo: “Mató a media Europa” y “Fueron las ratas”.

-Está delirando, James. Es la fiebre. No significa nada.

Tiene razón, se dijo él. Otra retenida hablaba de indios con arcos y flechas, y no te pusiste a buscar guerreros sioux.

Como buena escritora, Willis se encarga de sembrar la duda. Nos repite una y otra vez que todos los afectados por la epidemia del siglo XXI deliran y que no nos podemos fiar de sus palabras. Pero, desde el mismo instante en el que se plantea el temor a que la estudiante pueda contraer la peste, uno no puede dejar de pensar en ello.

Es un efecto rebote que se ha estudiado muchas veces: cuando nos piden que no hagamos algo (que no pensemos en un elefante, por ejemplo), no podemos dejar de hacerlo. Por eso, entre otras muchas cosas, es tan difícil dejar algunos hábitos.

A partir del momento en el que leemos que la peste “no puede” haber llegado a la zona en la que ha aterrizado la estudiante, temenos que cada personaje que no reacciona a algún estímulo o duerme demasiado profundamente sea el paciente cero de la temida peste negra.

Cumple con la expectativas creadas

Con esa serie de negaciones (“es imposible que se encuentre con la peste”, “la peste no llegó a la zona en la que está la estudiante hasta 20 años más tarde”, etc.), Connie Willis ha creado en mí una expectativa muy fuerte: espero que la peste negra aparezca de un momento a otro.

No sé cómo podría hacerlo, pero si no aparece me convertiré en un lector decepcionado, y tendré la incómoda sensación de haber sido engañado durante 400 páginas.

Así que cread expectativas, sí, utilizad las negaciones para crear en vuestros lectores el efecto rebote que acabamos de comentar, pero encargaos luego de satisfacer esas expectativas… si no queréis que vuestros lectores se sientan estafados.

Esto era todo lo que quería compartir hoy con vosotros, pero antes de irme quiero dejaros un enlace a las bases de una iniciativa solidaria organizada por la ONG ‘Vencer al cáncer’, que ha organizado un certamen para crear un libro de relatos solidarios con el que apoyar la investigación oncológica.

Ahora sí que me voy hasta otra semana 🙂

¡Abrazo!

Hasta ahora tenemos 3 Comentarios.

  1. Angeles dice:

    Connie Willis es una excelente autora, me he leído varios de sus libros… Le encanta el tema de los viajes por el tiempo. Leeré este, sin duda. Ah, y muy buen post. ¡Saludos desde Chile!

  2. Saludo,

    Quiero informar que tus comentarios me ayudan mucho a la hora de escribir. Estoy escribiendo mi primer libro y espero tenerlo listo para este año; es un libro religioso,

    Tambien quiero hacer una pregunta; Que tiempo promedio se deberia tomar una persona para escribir un libro?

    Espero tu respuesta,

    Gracias

  3. Angel Gabriel. dice:

    muy interesante e ilustrativo el tema. Saludos.

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