Abel Amutxategi

Autor de 'Su muerte, gracias' (humor à la Terry Pratchett), ' La tienda del señor Li' (road movie surrealista) y 'Berbontzi' (literatura infantil en euskera). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

No es la primera vez que hablo de la importancia del conflicto, y me temo que no será la última.

Teniendo en cuenta que el mejor modo de explicar algo es poner un ejemplo real, hoy quiero explicaros cómo solucioné el problema del conflicto interno en mi novela ‘Su muerte, gracias‘ y por qué es tan importante.

Recordad que ahora mismo tengo abierta una campaña de crowdfunding para publicar esta novela con la editorial libros.com, y que sólo se publicará si vosotros la apoyáis.

Así que… aprovecho para pediros vuestro apoyo en este enlace: http://libros.com/crowdfunding/su-muerte-gracias/

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Lo primero que atrajo mi atención fue el concepto de la novela: “¿Qué pasaría si existieran los vendedores de suicidios?” Y sobre todo: “¿Qué pasaría si a uno de ellos le fuera imposible conseguir clientes debido a sus prejuicios morales?”

Así fue como nació ‘Su muerte, gracias‘. La historia se fue desarrollando poco a poco y me pareció natural (casi diría que obligado) el hacer que a Samuel, a mi querido vendedor de suicidios, se le complicara la situación hasta poner al propio mundo en peligro.

Pero ése no es más que el conflicto externo al que tiene que enfrentarse el protagonista.

El conflicto externo es el que nosotros explicamos cuando alguien nos pregunta de qué trata un libro.

¿De qué trata ‘Su muerte, gracias‘? Trata de un vendedor de suicidios fracasado que, resumiéndolo mucho, tiene que salvar el mundo.

Pero no trata sólo de eso.

Todos los personajes principales de una novela deben evolucionar a lo largo de la historia. Los obstáculos a los que se enfrentan página tras página los harán evolucionar. Ya salgan como vencedores o como vencidos, nunca volverán a ser los mismos.

Pero… ¿de qué obstáculos estamos hablando en este caso?

Estamos hablando del conflicto interno.

Si no hay conflicto interno, nuestros personajes no serán más que marionetas. Un poco como sucede en las películas de James Bond. Habrá muchas explosiones, persecuciones espectaculares, pero los personajes nunca terminarán de hacerse reales para el lector.

¿Cómo se resuelve el problema en ‘Su muerte, gracias’?

Muy fácil: le pregunté a Samuel por qué no cambiaba de trabajo si tan difícil se le hacía vender suicidios. Y no me costó descubrir que seguía conservando ese trabajo por dar gusto a “otra persona”.

Ésa fue la clave. Samuel era un hombre sin personalidad, que sólo vivía para dar gusto a los demás.

Todas las aventuras vividas a lo largo de la novela le servirían para enfrentarse a su miedo al “qué dirán” y para tratar de encontrar su propia personalidad.

¿Lo conseguirá?

Puede que sí o puede que no.

Lo que está claro es que es esa búsqueda lo que lo hace real y no el hecho de que tenga que intentar salvar al mundo de una destrucción más que segura.

¿Os ha parecido interesante esta entrada?

Si es así, o si os ha gustado la historia de ‘Su muerte, gracias‘, quiero pediros que apoyéis su campaña de crowdfunding reservando un ejemplar de la novela.

Sólo tenéis que pinchar en este enlace: http://libros.com/crowdfunding/su-muerte-gracias/

¡Nunca podrá publicarse sin vuestra ayuda!

Gracias a todos 😉

 

 

Hasta ahora tenemos 3 Comentarios.

  1. Poli Impelli dice:

    Gracias Abel, leí el primer capítulo de tu libro y me encantó!
    Muy buen aporte, el conflicto interno es lo que mueve a los personajes, coincido!
    Muchos éxitos!
    Saludos!

  2. Sinjania dice:

    Nunca nos cansaremos de repetirlo: conclicto, conflicto y conflicto.

    Queremos saber a qué debe enfrentarse el protagonista y cómo logrará salir de la situación.

    Sin conflicto no hay historia.

    Saludos.

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