Cómo lee un editor

Abel Amutxategi

Autor de 'Su muerte, gracias' (humor à la Terry Pratchett), ' La tienda del señor Li' (road movie surrealista) y 'Berbontzi' (literatura infantil en euskera). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

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Cómo publicar nuestro libro. Esa es una de las grandes preguntas que seguro nos haremos tarde o temprano si conseguimos terminar nuestra novela. Cómo convencer a lectores y editores de que deben aceptar nuestro manuscrito y rechazar el resto de novelas que hay en ese montón de “obras pendientes de valoración” que no hace más que crecer y crecer.

Por el momento pensaba escribir sólo una entrada sobre el tema, pero creo que esto va a terminar siendo toda una colección de entradas, porque es un tema amplio y sobre el que merece la pena que hablemos entre todos.

Para empezar, es de ley recordar que hay tantas formas de leer como editoriales publican libros. Incluso deberíamos decir que hay tantas formas de leer como lectores profesionales. Pero todas las editoriales tienen algo en común aunque sea de perogrullo, y es que son un negocio.

A menudo tenemos la tentación de elevar la literatura a un estatus diferente al que reservamos a otras artes, pero está claro que una editorial sólo podrá seguir publicando libros si obtiene con ellos un beneficio por pequeño que éste sea. Y los encargados de que una editorial obtenga o no beneficios somos nosotros, los lectores, así que no es descabellado decir que las editoriales publicarán en última instancia lo que los lectores les pidamos indirectamente a través de nuestro “derecho de consumidor” de comprar sólo los libros que nos parezca que merecen la pena.

Todo esto que acabo de decir no supone que una editorial necesite obtener beneficios con todos y cada uno de los libros que publica, sino que necesita obtener beneficios de un modo global. Por eso los agentes venden a menudo a los autores noveles como un añadido a la venta de un autor consagrado. Claro que, como en todo, hay editoriales más y menos comprometidas con los autores noveles (se dice el pecado, pero no el pecador), y editoriales más y menos cortoplacistas a la hora de medir ese beneficio.

Las cinco primeras páginas

El testimonio más directo del modo en el que lee un editor antes de decidirse o no a publicar una novela lo tenemos en el libro ‘The First Five Pages‘ (‘Las Cinco Primeras Páginas’) de Noah Lukeman.

Lukeman es el presidente de la agencia Lukeman Literary Management Ltd radicada en Nueva York y sus autores han ganado premios como el Pulitzer o el American Book Award, así que tenemos motivos más que fundados para pensar que sabe de lo que habla.

El método de Lukeman es muy sencillo: lee las cinco primeras páginas de cada manuscrito que recibe y asume que si encuentra algo incorrecto en ellas también encontrará algo incorrecto en el resto del manuscrito.

Si el diálogo es banal es esas primeras páginas, lo más seguro es que también lo sea en algún punto del resto de la novela. Si los personajes son planos, lo más seguro es que también lo sean en el resto del manuscrito. Si el lenguaje es pobre, si las imágenes están llenas de tópicos en esas páginas iniciales… lo más seguro es que eso mismo suceda también en otros pasajes de la obra.

Los puntos en los que fija Lukeman para evaluar esas cinco primeras páginas son muy similares a los que mencionábamos en nuestras entradas dedicadas a mostrar cómo no ganar concursos literarios, empezando por la importancia de una correcta presentación.

Si la novela pasa esa primera criba, Lukeman lee otras cinco páginas escogidas al azar. Y si esas segundas cinco páginas también aprueban el examen, elige y examina otras cinco últimas páginas antes de pasar a leer todo el manuscrito y evaluarlo en su conjunto.

Parece duro, pero pensemos en la cantidad de manuscritos que recibe una editorial media. Y pensemos luego también que la editorial está poniendo en juego su dinero cuando apuesta por nosotros y publica nuestro libro.

Cuando un editor lea el manuscrito de la próxima novela de Stephen King, buscará motivos por los que publicar esa novela porque sabe que tiene la ganancia asegurada. Pero cuando lea nuestro manuscrito buscará motivos por los que NO publicar nuestra novela. Y es que la inmensa mayoría de las óperas primas no venden más de 100 ejemplares y no está la situación económica para excesivos dispendios.

No lo ha estado nunca y nunca lo estará mientras la literatura sea, además de muchas otras cosas, un negocio.

La tiranía del mercado

Una vez dicho esto, os voy a pedir a todos vosotros un ejercicio de sinceridad. Quiero que dejéis a un lado toda humildad y toda modestia (son unas cualidades valiosísimas, pero sólo harían más difícil lo que os voy a pedir a continuación) y quiero que me digáis si no habéis tenido nunca una novela en vuestras manos que os haya hecho pensar que vosotros podríais haberlo hecho mucho mejor que su autor.

Sí, ¿verdad? Y lo más seguro es que no hablemos de una sola novela, sino de decenas.

¿Por qué se publican a veces obras tan malas? Porque se cree que van a vender mucho independientemente de su valor literario. ¿Y por qué se rechazan a veces obras tan buenas? Porque a priori no se cree que vayan a vender lo suficiente, aunque luego muchas veces uno esté equivocado.

La trilogía ‘Cincuenta Sombras de Grey‘ lleva meses encaramada a los primeros puestos de las listas de ventas. Si consultamos su ficha en Amazon, tiene una puntuación mediocre y hasta la mayoría de los usuarios que la valoran con la puntuación máxima que permite el portal reconocen que son unas novelas mal escritas… a pesar de que las terminen recomendando por lo bien que se lo han pasado con ellas.

¿Hubiera pasado esta trilogía el examen de Lukeman? Ni hablar. Pero tal vez el Comité Editorial de turno sí que le hubiera visto un cierto potencial comercial debido a su temática y al público al que va dirigida, que ha sido hasta ahora el gran olvidado de la literatura erótica de calidad.

Y el Comité Editorial hubiera acertado, porque ‘Cincuenta Sombras de Grey‘ lleva ya unas ventas más que millonarias.

Lo editores publicarán lo que crean que se va a vender. Así que lo mejor que podemos hacer para volver en nuestro favor esa tiranía del mercado es ejercer nuestra influencia y comprar (siempre en la medida de lo posible) las novelas cuya publicación consideremos un acierto.

Y en lo referente a nuestro manuscrito… deberemos conformarnos con intentar que en ninguna de sus páginas haya un motivo de rechazo, aunque ésta sea una tarea por definición tan imposible como la búsqueda del horizonte o la búsqueda de la perfección de la que nos hablaba Neil Gaiman hace algunas semanas.

¿Qué pensáis sobre el nivel de exigencia de Lukeman? ¿Y sobre todas esas obras de discutible calidad que llegan regularmente al primer puesto de las listas de ventas de todo el mundo?

Como siempre, ¡recordad que nos haríais un gran favor compartiendo esta entrada a través de vuestras redes sociales preferidas!

Gracias por leer…

Fotografía cortesía de Leo Reynolds

Hasta ahora tenemos 19 Comentarios.

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Cómo publicar nuestro libro. Esa es una de las grandes preguntas que seguro nos haremos tarde o temprano si conseguimos terminar nuestra novela. Cómo convencer a lectores y editores de que deben aceptar nuestro manuscrito y……

  2. Maria Clara dice:

    Muy buena entrada! Creo que el nivel de exigencia de Lukeman es el correcto. Por norma, cuando uno coge un libro y lee las primeras páginas ya sabe más o menos lo que se va a encontrar más adelante: el estilo del escritor no cambiará.

    • El único “pero” que le pongo a este método es el hecho de que realmente no lo apliquen por igual a escritores conocidos y desconocidos. Hay un montón de historias circulando por ahí sobre gente que ha mecanografiado X páginas de una novela de un autor consagrado y ha recibido un montón de cartas de rechazo con ellas… je, je.
      Por lo demás, concuerdo en que el listón debería ser ése.
      ¡Gracias por tu comentario!

  3. JVM dice:

    Me parece una entrada interesante y pienso lo mismo que María Clara, que si el principio no es atrayente, es difícil que el resto nos deslumbre y aunque así fuera, las editoriales no tienen tiempo de comprobarlo.

    • He oído a algunos lectores recomendar que menciones en tu propuesta editorial si tu novela tiene lo que crees que es un final deslumbrante, pero yo no comparto esa forma de trabajar.
      El problema que tiene el final es… bueno… que está al final de la novela. Y si nadie llega hasta él, tenemos un problema 😉
      ¡Gracias por comentar!

  4. Leelan Blay dice:

    Cuan acertada es la referencia de Cincuenta Sombras de Grey.
    Lo admito, caí en esa gran fiesta que le hicieron, que el mejor libro y bla, bla, bla. Cuando lo empecé a leer dije: "Es la peor basura que he leído en mi vida y eso que he leído libros muy malos". Además, es Crepúsculo, los mismos personajes con diferentes nombres. Así que… entiendo la buen mercadotecnia, pero no entiendo que la gente diga que es realmente bueno, porque la verdad que no lo es. Está terriblemente escrito, los personajes son débiles, no tienen carácter y un gran etcétera.
    Yo me arrepentí de haberlo comprado, fue dinero tirado a la basura.
    Al final, todo se trata de dinero. Es lo malo. Es decir, ahora más que nada se trata de eso, ya que si los lectores se apasionan tanto, entonces es apto para hacerlo películas, por lo tanto es dinero extra.
    Y sí, he pensando que haría mejor trabajo que mucho de los libros que he tenido la desgraciada de leer. Sin irme muy lejos, ayer terminé uno: cada que avanzaba una página me obligaba a continuar, nunca me ha gustado dejarlos abandonados sin importar que sean pésimos, digo, por algo los publicaron. Pero al final me quedo con una sensación de… decepción y con un gran "¿En serio? ¿Hay continuación de esto?".
    Muy buena entrada, por cierto.
    Me encantaría conseguir el libro de Noah Lukeman.
    Saludos.

    • El problema con el libro de Lukeman es que no ha sido traducido al castellano (o yo al menos no he sido capaz de encontrarlo, vaya). Si se te da bien el inglés y tienes un Kindle, puedes conseguirlo en Amazon a través del enlace que hay en esta entrada 😉
      ¡Gracias por comentar!

  5. Agatha dice:

    Gracias por la entrada. Espero más a futuro ya que el tema es tan extenso y con tantos bemoles, que una entrada se nos hace muy poco 🙂
    Personalmente, sí, he tenido y leído libros bastante malos y he entendido que llegan a ser publicados porqueñ la mayoría de las veces, son autores conocidos con anterioridad. Y si, también he pensado que mi libro, mi estilo, mi trama, son mucho mejores que el libro que me acabo de leer y que me ha dejado la boca media rasposa, como si hubiese lamido la vereda o hubiese comido un helado de arena.
    Pero, creo que de los libros malos también se puede aprender: lo que no debe hacerse. Lo que a mi como lector me disgustó, debería procurar no hacerselo sentir al posible lector que quiero que lea mi obra maestra. Así que sí, me ha dolido gastar mis pesitos en semejantes barbaridades, pero como aprendiz de escritor, me vale de perillas de igual forma 🙂
    Lo de Lukeman lo había leído de otro editor, pero que solo leía la primera, última y alguna página de en medio. Supongo que podría ser casi un acuerdo editorial, lo de la revisión… mm…
    Saludos, se agradece la entrada y… se esperan mas…
    Agatha.

    • De hecho, de los libros o de las películas malas también se puede aprender a veces qué es lo que SÍ hay que hacer. Las películas malas rodadas para televisión, por ejemplo, son una de las mejores formas de aprender sobre la estructura narrativa. Están tan mal hechas, que se nota claramente qué función tiene cada escena dentro de la estructura global, las divisiones entre actos, etc..
      Luego hay que complementar eso con buenas novelas o películas para ver cómo se puede hacer eso más sutilmente, pero… para un primer contacto, ¡son perfectas! 😀
      Gracias por comentar…

  6. Alberto Jesus Arenas Hernandez dice:

    El filtro obedece principalmente al rersultado financuiero que se pueda obtener y a la satisfaccion del gusto del publico a la cual se dirige.

  7. Por desgracia las grandes editoriales hacen eso: publicar por moda. Todo en esta vida es un negocio, pero pensar que 5 páginas, ya sean al inicio, intermedio o final del libro, sean un estándar para medir un libro se me hace demasiado agresivo. Noah Lukeman puede tener ese criterio (tal vez solo por arrogancia o no) pero existen muchos editores y dictaminadores que usan muchas y muy diversas formas de evaluar. Como sea, creo que es un buen artículo para no despegar los pies del suelo. =)

  8. ¡Hola! Muy interesante el artículo, lo enlazamos en la sección de “Artículos de interés” de nuestra web.

    http://letrasdeencuentro.es/detalles.php?articulos=84&titulo=C%F3mo%20lee%20un%20editor

  9. Mónica Hernández dice:

    Muy útil la entrada. Pero pienso, sobre todo en mi caso, que aunque las primeras páginas sean algo más flojas (no espectaculares ni especialmente enganchantes) la trama suele ir cogiendo fuerza a medida que avanza. Yo no caigo rendida ante un libro por sus cinco primeras páginas y creo que es un error valorar si se publica o no una obra por cinco páginas… bueno, "cada maestrillo tiene su librillo"

  10. Ell Rad dice:

    No estoy muy de acuerdo con lo de las 5 páginas, libros como Los Miserables, Anna Karenina, son obras maestras, pero hay que tener mucha paciencia para leerlos y tienes que leerte todo el libro para poder apreciarlo. Si vas al azar, te puede tocar 5 páginas estupendísimas, o al contrario bastante infumables. Sin embargo, si que estoy de acurdo en que un libro tiene que empezar bien, esa primera frase memorable de Tolstoi en Anna Karenina, es con lo que se queda la gente. Creo que hay que empezar el libro con algo memorable, y que el libro en su totalidad sea bueno y tenga buenas escenas y no esperar hasta el final para poner nuestro mayor esfuerzo.
    Acerca de publicarlo, hoy en día se hace básicamente como con las películas y las series. Se producen las que saben que van a tener buena taquilla y no las de buena calidad. Pero la culpa de esto no lo tienen los editores, o productores, sino nosotros, por dejarnos ser tratados como una masa con gustos iguales.
    Pero claro, allí entra el que si escribimos por el amor a la escritura y la literatura, muy pocos escritores pueden vivir solo de eso. Pero oye a mi no me importa ser pluriempleada 🙂

  11. Mina Sousa dice:

    Me pasó que he mandado mi novela a varias editoriales, dos me contestaron, amablemente, que, si bien pasó la prueba de interés del editor, no así el del comité de evaluación. Y, aunque la miro y la corrijo y recorrijo, no sé bien qué es lo que le hace falta. Muchas gracias por tus consejos, son de mucha ayuda y los estoy leyendo todos!

  12. Erzengel Eds dice:

    Yo tuve que darle un tiempo, olvidarla y olvidar las letras… porque la releía y no le veía fallos. Ahora, luego de tanto, la leo y veo qué le faltaba. Las críticas constructivas ayudan y mucho, nosotros por sí solos no podemos dejar a punto una novela. Ánimo, Mina Sousa!

  13. Jesus Leal dice:

    hey, a mi me encanta escribir, aunque puede que no sea tan bueno. ¿donde puedo leer tu obra?

  14. Jesus Leal dice:

    hey, a mi me encanta escribir, aunque puede que no sea tan bueno. ¿donde puedo leer tu obra?

  15. Laura dice:

    Me parece una entrada muy útil.
    Como lectora, a la hora de elegir un libro lo que primero me llama la atención es el título (obvio). Y después, normalmente, me leo la primera página. Si me engancha, comprado! Si no, cierro el libro y busco el siguiente título atractivo.

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