Crea el plan perfecto para conseguir todo lo que te propongas, en 4 sencillos pasos | Cómo escribir un libro

Abel Amutxategi

Autor de fantasía humorística à la Pratchett y Moore ('Su muerte, gracias', 'Jo, jo, jo', 'La tienda del señor Li') y literatura infantil ('Berbontzi'). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

La escritura es una labor de fondo. Así que, para vencer en el largo plazo, es necesario desarrollar una gruesa piel de elefante para las críticas que son demasiado buenas o demasiado malas como para ser ciertas. Por eso me alegro cuando alguien alaba mi estilo o cuando alguien dice que una de mis novelas está entre lo mejor que leyó el año pasado, claro que sí, pero trato de olvidarme de esos comentarios elogiosos lo antes posible para que no me molesten demasiado a la hora de sentarme a trabajar en mi siguiente obra.

Pero hace poco me hicieron un elogio que sí que me hizo mucha ilusión. Porque, en vez de alabar el resultado de mi trabajo, alabaron mi constancia.

¿Y por qué me gustó eso? Porque mi constancia es solo responsabilidad mía.

Puede que hoy tenga un día más o menos inspirado. Puede que las escenas de hoy sean casi perfectas o que necesiten reescribirse todavía otra media docena de veces antes de resultar legibles. Pero, si me lo propongo, seré capaz de sentarme frente al ordenador durante el tiempo estipulado.

Y sé que, si me siento frente al ordenador todos los días, la novela que tengo entre manos (o el relato, o el libro de poemas, o lo que sea que esté tramando en estos momentos) terminará por ir tomando forma poco a poco.

Pero a veces lo lejano del objetivo hace que el proceso se complique “un poco”.

Así que hoy quiero compartir un breve esquema en cuatro pasos que te ayudará a conseguir todo lo que te propongas… siempre y cuando tengas un objetivo mínimamente realista y lo busques con el tesón necesario.

Para definir estos cuatro pasos me he basado en un pasaje del libro ‘59 segundos‘, de Richard Wiseman, aunque yo le haya añadido mucha literatura y lo haya convertido en algo diferente.

Paso 1: Define cuál es ese Gran Objetivo que quieres conseguir

Parece de perogrullo, pero harías bien en empezar por hacerte esta pregunta. ¿Lo que quieres es escribir una novela? ¿Que te la publique una editorial? ¿Hacer carrera como escritor profesional? ¿Ser un autor superventas, o te interesa más que se te conozca por tener una personalidad propia?

Es importante que el objetivo que elijas sea algo “posible”. Con la edad que tengo, por ejemplo, yo no puedo ponerme el objetivo de ser astronauta. Tampoco puedo ponerme el objetivo de que me toque la lotería, porque no depende de mi trabajo.

Entonces, ¿tienes claro qué es lo que quieres realmente?

Paso 2: Crea un plan que te lleve paso a paso hacia ese objetivo

Si el camino es largo (y si hablamos de literatura, créeme, lo será) lo mejor será que definas una serie de “estaciones intermedias”. Unos subobjetivos que puedas conseguir con mayor facilidad y que te vayan acercando cada vez más a tu Gran Objetivo. Intenta que no sean más de cinco.

Una vez definidos esos subobjetivos, trata de responder a estas preguntas:

  • ¿Cuál es ese subobjetivo?
  • ¿Qué acciones concretas vas a acometer para alcanzarlo?
  • ¿Para qué fecha piensas que podrás alcanzarlo?
  • ¿Cómo te recompensarás por ello?

Sé sincero contigo mismo y, sobre todo, sé realista. No ganarás nada poniéndote unos plazos imposibles de conseguir.

Paso 3: ¿En qué te beneficiará alcanzar este Gran Objetivo?

Hay algo que los psicólogos llaman “liberación producida por la meta”. Leí por primera vez sobre este fenómeno en el libro ‘Autocontrol‘, de Kelly McGonigal. Y, en la práctica, se traduce en que por cada paso que damos hacia un Gran Objetivo tenemos tendencia a creernos con permiso para dar dos pasos hacia atrás.

Por eso algunas veces es peligroso planificar demasiado nuestros actos o incluso leer blogs como éste.

Porque, mientras leemos sobre escribir o mientras planificamos cómo escribiremos en un futuro, nos da la sensación de que estamos trabajando duro y nos quedamos ya contentos con eso… cuando realmente no hemos avanzado ni un paso.

Así que no estaría de más que escribieras tres formas en las que te beneficiará alcanzar ese Gran Objetivo. Así podrás repasarlas cada vez que te sientas con la tentación de abandonar o, simplemente, dejar de trabajar al ritmo que debes.

Paso 4: Haz públicas tus intenciones

Por mucho que hayas llegado hasta este cuarto punto, la tentación de abandonar siempre estará ahí. Por eso deberías hacer público tu Gran Objetivo.

Si se lo cuentas a alguien te será mucho más difícil abandonar, aunque no sea más que por el “qué dirán”.

¿Estás preparado?

¡A trabajar!

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Hasta ahora sólo tenemos un comentario.

  1. José Antonio Sánchez García dice:

    Gracias Abel.

    Por compartir mensajes alentadores.

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