Abel Amutxategi

Autor de fantasía humorística à la Pratchett y Moore ('Su muerte, gracias', 'Jo, jo, jo', 'La tienda del señor Li') y literatura infantil ('Berbontzi'). Fiel devoto de Io y Monesvol, mataría a su editor por un buen barco pirata.

Los que me leéis desde hace tiempo ya sabéis que soy un enamorado de la literatura infantil y juvenil.

Cuando hablo con otros padres siempre sale el tema del fomento de la lectura. ¿Cómo hacer que un niño se aficione a leer? ¿Cuáles son los libros más indicados para ello?

Por eso me he animado a escribir esta entrada con 10 formas de hacer que tu hijo lea.

1. Rodea al niño de libros

Es difícil que un niño vea natural el acto de la lectura si no tiene libros a su alcance. ¿Dónde tienes la televisión en tu casa? ¿Dónde la consola? ¿Dónde el cajón de sus juguetes? Estoy seguro de que tienes todas esas cosas bien a la vista. ¿Por qué, entonces, no haces lo mismo con los libros?

Si hay libros en tu casa, tu hijo terminará acercándose a ellos.

2. Visita la biblioteca con él

¿Conoces la biblioteca de tu barrio? Estoy seguro de que sí. ¿Cómo? ¿Qué no? Hazme el favor de apagar el ordenador, coger a tu hijo de la mano y salir de casa ahora mismo, por amor de dios.

No hay niño que se resista a una visita a la biblioteca. Déjalo deambular con total libertad por las estanterías llenas de libros y no hagas ningún juicio sobre sus elecciones. Deja que ojee los ejemplares, que vea sus dibujos y que lea algunas palabras sueltas al azar antes de elegir un libro, si es que quiere hacerlo.

La idea es que se acerque a los libros con libertad. Que vea la lectura como una actividad placentera en la que puede (y debe) guiarse por sus propios intereses.

3. Guíalo hacia los mejores títulos…

Igual que sucede con la literatura para adultos, hay literatura infantil de muchas calidades. Nosotros, como adultos, tenemos una experiencia que nuestro hijo no tiene todavía. Y hay tantos títulos diferentes que puede que nuestro hijo se quede paralizado cuando le llegue el momento de elegir uno.

Así que haríamos bien en guiarlo hacia las obras de los grandes autores (Gianni Rodari, Michael Ende, Astrid Lindgren…), porque éstas son unas obras que han demostrado funcionar para los niños.

Pero cuando hablo de guiarlo hacia ese tipo de títulos, me refiero sólo a que le propongamos que lea esos libros.

A que se los ofrezcamos.

Porque como dice el siguiente punto…

aprender a leer libros infantiles

4. …pero déjale elegir por sí mismo

…siempre debemos dejar que el niño elija por sí mismo en última instancia.

A nuestro hijo tal vez le gusten los dinosaurios y tal vez elija un libro horrible sobre ellos. ¿Y qué? ¿Es que todas las novelas negras que lees son buenas? ¿Y las románticas? ¿Y las históricas? ¿No están muchas de ellas cortadas por un mismo patrón, y no es eso precisamente lo que buscas en tus momentos de escapismo literario?

Lo que queremos es que nuestro hijo se aficione a la lectura. No que le ofrezcan el sillón jota minúscula en la Real Academia Española.

Así que nunca, nunca, nunca critiques sus elecciones.

5. Aumenta su vocabulario oral

Si tu hijo come chichi y bebe agua de su bibi mientras mira a las pipis por la ventana, tenemos un problema. Porque palabras tan comunes como “carne”, “biberón” o “paloma” serán para él cotas poco menos que inalcanzables cuando se ponga a leer por sí mismo.

Llama a cada cosa por su nombre cuando hables con tu hijo. Su vocabulario te lo agradecerá, y su comprensión lectora también.

Nadie puede leer con gusto un texto que no comprende.

6. Haz de la lectura algo relajado

Y es que todo se reduce a las sensaciones de placer y displacer. Estoy seguro de que tú no te enfrentas con el mismo ánimo a la tarea de degustar tu plato favorito y a la de confeccionar tu declaración de la renta, ¿verdad?

Tu hijo leerá si relaciona los libros con el placer. Por eso nunca debes obligarle a leer. Nunca debes castigarle con un libro. Y nunca, en general, debes haces ninguna de estas 9 cosas que harán que tu hijo odie la lectura sin remedio.

7. Léele y deja que él te lea

Recuerda que tú eres el mayor tesoro que tiene tu hijo. Aunque te haya salido respondón. Aunque esté en una fase especialmente rebelde y aunque esté tratando de encontrar los límites de vuestra relación día sí y día también.

Tu aprecio lo es todo y tu hijo identificará como algo bueno todo lo que le haga pasar más tiempo contigo. Así que, si le lees, tendrás medio camino recorrido.

Y si dejas que él también te lea, además le estarás dando un muy necesario chute de autoestima.

¿A qué esperas? ¡Déjate cuidar por él!

8. Recuerda que la lectura no está sólo en los libros

Cuando hablamos de lectura, casi siempre pensamos en libros. Pero tu hijo también puede leer folletos de museos, mapas, recetas, la lista de la compra cuando vais al supermercado… Todo lo que aumente su capacidad lectora, redundará en un mayor disfrute cuando se ponga a leer un libro.

Recordemos que se trata de eliminar barreras, como ya dijimos al hablar del tema del vocabulario oral.

9. Interésate por las lecturas de tu hijo

Pregúntale a tu hijo sobre sus lecturas. Comenta con él el libro que está leyendo y pregúntale qué aspectos le llaman más la atención en él. Qué le gusta, qué no, si hay algo que le sorprende en la trama o en las relaciones entre los diferentes personajes, etc.

Tu hijo necesita saber que valoras su criterio y que aprecias su opinión.

Y además esa charla os dará la posibilidad de pasar juntos un rato muy agradable, que no es poco.

10. Lee, y tu hijo te imitará

Decía Jose Luis Perales que los niños son esos locos bajitos que se menean con nuestros gestos. Si lees tu hijo de imitará, igual que te imita en el resto de cosas.

¿Qué te parecen estas 10 estrategias? ¿Se te ocurre alguna más?

Un abrazo lector.

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